EL FIN DE LA ECOLOGÍA

Un parking gratuito en el centro de una ciudad es lo más parecido a una jungla. Los conductores circulan con lentitud entre las hileras de coches movidos por el instinto…Se fijan en los viandantes solitarios que agitan algo en su mano derecha. ¿Serán las llaves de algún coche? Se mantienen con gesto serio cuando se cruzan con otro conductor (para intimidar), se alteran cuando han tenido la mala suerte de llegar 5 segundos tarde a una plaza vacía… Son como simios.

El conflicto llega cuando dos conductores a la vez (en estado mental simio) se creen ya propietarios de un hueco en el que dejar el ahora odioso trasto que llevan entre sus manos. A esas alturas ya odian su coche; lo único que quieren es poder dejarlo bien aparcado y largarse pitando a donde quiera que vayan porque, ¡llegan tarde!

En Zaragoza a partir de enero nos van a obligar a todos a coger el coche porque se ha aprobado un aumento del precio del billete de bus que subirá un 19 %. Además se han planteado reducir el número de líneas y han suprimido el regreso gratuito en el mismo trayecto durante la hora siguiente. Parece ser que en crisis, nadie apoya la ecología. Ahora ser sostenible no está de moda porque son tiempos muy difíciles y claro, no podemos estar pensando en el futuro pues hay que salir de este bache sea como sea.

Medidas crudas que toman tanto el partido en el poder, como el de la oposición. Ya avisaron de que nos iba tocar apechugar a todos, incluso a la madre Tierra, que tendrá que seguir absorbiendo CO2 hasta que sus pulmones se queden tan negros como los de un fumador empedernido. La RSC parece haber pasado a un segundo plano. El dinero y las finanzas toman de nuevo las riendas de los gobiernos.

Diego Celma Herrando

Imagen: taringa

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