DIAGONAL TRUNCADA

 

Votaciones, bulevares, ramblas, catenaria del tranvía, cruce con Aragón, desvío del tráfico. Menudo zafarrancho se ha organizado con la elección de la mejor opción “siempre contando con el ciudadano” para la reforma de la Avenida Diagonal de Barcelona.

Cartelería en el metro, y en gran formato en el medio exterior, animan a los barceloneses a escoger su opción para la nueva Diagonal.

Yo siempre he escuchado que cuando algo funciona, en este caso oxigena, es mejor no cambiarlo y continuar con el mismo sistema. Como mucho, son aceptables pequeñas mejoras que contribuyan a un bien mayor.

Y es que, según los primeros análisis, la obstrucción de una de las principales arteria de Barcelona que comunica puntos neurálgicos con un sin fin de carriles, supondrá un desvió de un elevado porcentaje del tráfico de la “calle secante” por el siempre latoso eixample, aumentando los atascos y el tráfico de vehículos en dicha zona.

No sé que beneficio obtiene el ayuntamiento con esta obra, pero desde la primera propuesta, en la calle se respira desaprobación y temor a lo desconocido. La institución vende cambiar una “plaza de asfalto” (Aragón cruce con Diagonal) en un parque con Tranvía, una plaza de asfalto que es funcional, cuando menos.

Ya se verá como termina este asunto, seguramente el ejecutivo se saldrá con la suya e implantará su idea, la que más le guste, aunque las votaciones no apoyen un cambio . Y es que para mí, la votación se parece más una forma de justificación que a unos comicios reales. El resto de ciudadanos sufriremos de sus ilógicas y sospechosas decisiones. Pero esto sucede casi siempre.

Diego Celma Herrando

Imagen: Tibidabo

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